|
A partir del primero de julio del año en curso, entró en vigor una ley que prohíbe tajantemente escribir mensajes a través del celular en el estado de Michigan. Una medida buena, pero no suficiente para bajar el índice de accidentes de tránsito ocasionados por el uso de este artefacto mientras se está conduciendo un vehículo de motor. Muchos estados de la nación han prohibido el uso del celular mientras se está manejando. Los legisladores estatales de esas regiones del país se han dado cuenta que desde el 2005, cuando los celulares aumentaron de 7 a 175 millones de unidades, estos han sido piezas claves en el aumento de los accidentes.
Nuestros representantes deben legislar de nuevo y definitivamente aprobar una ley de “manos libres” para todos los conductores que viajen a través de las calles y carreteras del estado ya que la nueva medida conduce a la confusión. Es difícil para un oficial de la policía saber si el conductor está chateando o está hablando en el celular. Muchos usuarios dejarán de usar el teléfono definitivamente mientras manejan. Lo harán para evitarse líos. Pero hay muchos que no seguirán la medida por lo mismo de la confusión. Mientras todo esto pase, los organismos estatales deben lanzar una campaña diciéndoles a los conductores del peligro que representa el usar el celular mientras se maneja un carro, camioneta o lo que sea. Deben decirles a los conductores que planeen de antemano sus viajes o sus diligencias para que eviten hablar. Muchas personas salen a buscar una dirección “a lo que agarre mi bon”, o sea, a inventar. A mitad de camino empiezan a llamar a todo el mundo preguntando por la ubicación del lugar que van mientras el auto va dando swing a lo loco. Se le debe decir además que cuando suene el teléfono, el chofer puede preguntarle a un pasajero que tome la llamada. Si anda solo o sola, el conductor debe estacionarse en un lugar seguro o esperar que llegue a su destino para contestar. Debe decirse a los que toman el control del timón que cuando usted marca un número telefónico, se quita la vista del camino poniendo en peligro su seguridad, la vida de los peatones, los pasajeros y los otros conductores que no tienen la culpa de que la comadre suya lo esté llamando para contarle un chisme. Cuando usted cabalga un burro o un caballo, puede hablar por el celular ya que los equinos siguen por instinto el camino sin que usted lo arree, el carro sin embargo, necesita que usted preste toda su atención. Si recibe llamadas deprimentes o se encuentra muy absorto, no maneje. Si dejó la estufa encendida ablandando las habichuelas o los frijoles, tómelo con calma, pero no llame a la casa mientras tenga el timón en sus manos. Si se le quedó el celular en la casa, mucho mejor. Hay posibilidades extras de que regrese intacto a su hogar. Para comentarios:
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
|