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Recientemente recorre toda la prensa escrita el anuncio del músico haitiano Wayclef Jean de que tratará de ganar la presidencia en su país natal. La prensa chismosa, la que más se lee, ha dejado todos los personajes tele novelesco para dedicarse por completo a los presuntos deseos del joven músico nacido en Haití, pero criado en Brooklyn, New York. Algunos congresistas haitianos ven en el anuncio de Jean una salvación a su ya destartalada barca corrupta que ha manejado millones de dólares (y cientos de millones de dólares más después del terremoto) en un país que se mueve como el cangrejo desde que Preval y su cuadrilla está al frente de las riendas en el país caribeño.
Quizás la popularidad del cantante haga que las urnas se vuelquen a favor de él en unas elecciones presidenciales. Lo que dudaríamos es que haga un buen gobierno porque a los artistas el público les paga para que brinquen y hagan morisquetas, no para que estén inventando con eso de la política. Jean podría ser uno más. El actual Gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, está recorriendo su segundo período al frente del gobierno estatal. Las noticias que nos vienen de la ex sexta economía mundial es que las cosas van de malas a peores. Nada le sale bien a Schwarzenegger hijo de los fenecidos Gustav y Aurelia Jadrny. En las películas The Incredible Hule, Conan el Bárbaro y el destructor, el Terminador y en el Depredador, el gobernador californiano siempre fue el protagonista y vencedor sobre todos los males, pero como jefe de gobierno en California le salió el tiro por la culata. En este mundo en que los artistas parece que le perdieron el miedo a la política, no hay un solo país en que los dueños de los micrófonos, de los circos, del cine, del canto, del teatro y de la composición no salgan en los respectivos periódicos locales anunciando que fulanito corre para alcalde, que Mime quiere ser diputado o que Maricusa aspira una embajada. Muchos artistas, gracias a la dote que Dios les dio, han cosechado fama y dinero. Muchos vienen de extractos sociales muy bajo y de muy pocas páginas para la izquierda. Sus tiempos lo han dedicado a cantar, chillar, bailar, componer ú otras cosas que divide el arte; no han sido diseñados para ser políticos. La política es una ciencia, una de la más hermosa como decía Juan Bosch y ofenderla con individuos con poca preparación, es darle un golpe por atrás a un individuo en un momento desprevenido. Creo que Jean no tiene la preparación para tomar las riendas de un país considerado como el más pobre de América y donde el analfabetismo ronda el 70%. En Haití hay buenos políticos. Los haitianos se merecen algo mejor, alguien que comience un plan de analfabetismo para la población. Se necesita un político que sepa lidiar con los bandos que incursionan en las calles apoyando al ex presidente Aristide. Un plan para la reconstrucción de la capital haitiana y un presidente que sea de la confianza de los Estados Unidos, la Unión Europea, Unasur y muchos países que enviarán fondos para reenlazar el país. Haití no necesita un rapero como presidente. Para comentarios
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