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Hace unos días fue la Semana Santa. Sin embargo el viernes santo, muchas personas ni se daban cuenta que estaba transcurriendo la Semana Mayor. Esta tradición cultural para muchos y celebración de la muerte y crucifixión de Jesucristo para la mayoría, pierde cada día más seguidores. Mucha gente ya no está en eso. En nuestros países latinos se espera la semana santa para abrir el 20% de todas las cervezas que se consumen en todo el año. Se ha demostrado, que el 70% de la población toma esta semana como unas vacaciones de primavera y no como un recogimiento religioso.
Sucedieron muchas cosas interesantes durante esa semana “especial”. En la República Dominicana miles de personas recorrieron ciento y pico de kilómetros para protestar por un contrato que hizo el gobierno de esa nación con la compañía canadiense “termita o comején” llamada Barrick Gold. Un contrato en que hubo mucho cabildeo entre funcionarios y congresistas del gobierno dominicano, ex funcionarios norteamericanos y los linces y gatos barcinos de la transnacional canadiense. Otras “chupa sangre”, la Chevron y la Texaco, fueron privilegiadas con una orden de una corte internacional para que el gobierno de la República de Ecuador tenga que pagar cerca de 700 millones de dólares a estos “pulpos” petroleros. Estas dos compañías tienen más dinero que muchos países juntos. Financiaron una campaña de descrédito contra el gobierno de Ecuador y sorpresivamente, muchos medios hispanos, apoyaron el reclamo de estas tropas “chupa sangre” contra el derecho de Ecuador de defenderse de estos monstruos depredadores. Este rebullo insolente comenzó cuando hace una década, 30,000 pobladores de la Amazonia interpusieron una demanda contra la Chevron y sus aliados por la contaminación causada por la petrolera en la selva ecuatoriana. La demanda es por miles de millones de dólares. Como los pobres indígenas ecuatorianos no tienen el dinero que tiene la Chevron para lograr que los tribunales dicten una sentencia en su favor, estoy seguro que todos esos pasquines, panfletos, carteles de anuncios y demás basura que suelen llamarse periódico; no han dicho esta boca es mía en apoyo a los indígenas que reclaman indemnización por el daño hecho en la selva del Amazona, el pulmón del mundo. La Chevron, un vampiro que se ha metido a todos los norteamericanos (incluyendo el gobierno de Obama) en el bolsillo al igual que todas las compañías petroleras, sabe que puede perder el caso contra los pobladores de la selva. Ellos quieren usar esta orden de una corte en La Haya para que Ecuador medie en el conflicto. La Chevron le dice a Rafael Correa, te suavizo el pago si tranquiliza a tus indios. Todo el que conoce al presidente ecuatoriano sabe que este pleito va para largo y Correa tiene la correa preparada para darle varios correazos a estas “vampiros”. Una semana ante, Quito había rechazado las exigencias del gobierno de China para poder explotar y limpiar todo el basurero que habían dejado las multinacionales norteamericanas. China pretendía que Ecuador le diera una garantía económica como contrapeso de la inversión que se pudiera hacer en los yacimientos petroleros del país sudamericano. El presidente Correa agarró de nuevo su correa y le dio varios correazos a los chinos y los mandó para su casa. A nosotros los que estamos esperando que el mango se madure y caiga ya que no tenemos escalera para subir a la mata y agarrarlo pintón, nos está llevando el mismísimo Lucifer. Por lo menos, tenemos alguien que tiene buena correa para meterle varios correazos por la parte que más le duela a los que siempre nos han explotado. Para comentarios:
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