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Viernes, 25 de Junio de 2010 10:12 |
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Un tornado en Grand Rapids
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La madrugada del lunes 21 de junio fue un día muy especial para muchos residentes en el área metropolitana de Grand Rapids. Las sirenas de todo el condado de Kent estuvieron sonando por muchos ratos avisando que la región podía ser impactada por un tornado. Nosotros tenemos una docena de años residiendo en el oeste de Michigan, y realmente, nunca habíamos visto una noche como esa. Hay personas al igual que yo que desde que vemos que el sol se está ocultando, inmediatamente empezamos a mirar hacia el palo como las gallinas, o sea, nos gusta ir a la cama temprano para levantarnos temprano para ver si se nos pega algo del refrán popular que dice: “El que madruga, Dios lo ayuda.”
Esa madrugada, los ruidos de la tormenta eléctrica nos hicieron despertar con la sorpresa de que nuestro sistema de satélite no estaba funcionando y que por gracias divina, el servicio de electricidad no se había interrumpido. Fuimos de inmediato a nuestra computadora a la página del canal 13 y nos dimos cuenta que un tornado se acercaba. Inmediatamente se escucharon los ruidos de los artefactos ruidosos indicándonos que algo malo podía pasar. Las chispas eléctricas llenaron los cielos de la ciudad. Los rayos y centellas parecían culebras lumínicas y el viento comenzaba a rugir como si fuera una leona herida cuando se pone en trincheras a cubierto del enemigo. Tomamos nuestra mascota y nos dirigimos a la parte inferior de nuestra residencia listo para bajar al sótano en caso que las cosas se tornaran más seria. No me dio tiempo a tapar los espejos y apagar todo los artefactos eléctricos como hacía mi abuela ni tampoco rezar el Ave María y el Padre Nuestro siete veces. A una distancia cautelosa de una ventana, observé como muchos vecinos gozaban fuera de sus hogares del show celestial que brindaban las nubes que acompañaban la tormenta. ¡Que peligro! Tomaron el tornado, algo muy serio, como si fuera un espectáculo de fuegos artificiales como el que ofrece en las fiestas patrias la alcaldía de Grand Rapids. No sé qué fue lo que motivó a muchos, la mayoría jóvenes, a tomar las cosas como una celebración. Creemos que, como en Grand Rapids hace “cuchumil” años que un tornado no impacta el área, la población joven ignora el peligro que representa este fenómeno atmosférico en caso de maltratarnos. Quizás no han tenido la suficiente educación acerca de los fenómenos naturales y como protegernos de ellos. Cualquiera que sea la razón, ello serviría para que nuestras autoridades gubernamentales, municipales y escolares inicien una campaña de orientación a la ciudadanía joven de cómo protegerse en caso de tornado. Realmente no tengo duda de que exista dicha campaña y que en las escuelas practiquen simulacros, pero por lo que vi la madrugada de este 21 de junio pasado, creo que lo que se ha hecho no es suficiente. Para comentarios
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