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El mundo de la política es bien complicado y no es fácil poder descifrarlo. En la mayoría de los casos somos arrastrados hacia lo que le interesa a una minoría. Así lo reflejan los titulares de las noticias tanto escritas como habladas. En el caso de las habladas los engaños se hacen más fáciles, ya que, la rapidez del lenguaje noticioso no deja tiempo a recuperarnos para reflexionar sobre lo que se ha dicho. En el escrito aunque se puede volver una y otra vez sobre el hecho noticioso, también el engaño es posible y sólo un ojo avizor puede detectar el contrabando que se nos quiere pasar.
Lo anterior viene al caso por un titular de primera plana aparecido recientemente y que decía lo siguiente: “Cuando los ricos reducen sus gastos, todo el mundo lo siente”. El mensaje que deja la noticia es que el consumo se ha reducido porque la minoría rica está comprando menos y ahorrando más porque los tiempos de las vacas gordas pasaron y el modo fácil de hacer dinero en Wall Street no es tan fácil como antes y por tanto, por eso es que todos estamos sufriendo. De manera que la economía está mala no porque la mayoría no está consumiendo, lo que representa la verdad, sino porque la minoría rica no lo está. La noticia que abarca tres columnas y 10 párrafos sólo deja ver la verdad en una sola línea. Por eso, si usted no posee un ojo avizor, la mentira de que la economía sufre y todos sufrimos por la reducción del gasto de la minoría rica, fácilmente pasa como un contrabando mentiroso. ¿Donde está la verdad? En la línea que dice que el consumo de los ricos representa sólo un 14% del gasto. Es decir, que el restante 86% del gasto no tiene significancia y por tanto, su ausencia no la siente nadie. Como se ve, es una mentira que no resiste la simple matemática. Si la crisis sólo afectara ese 14% de seguro que todos estuviéramos bien. También dice la noticia, que el hecho de que los ricos estén gastando menos se debe a que en enero próximo se les acaba la fiesta del corte de impuestos con lo que la administración Bush había beneficiado esa minoría rica. Por tanto, el mensaje que la noticia de marra quiere dar, no es el hecho que la economía sufra o no la reducción en el consumo de los ricos, sino que la política de Obama de aumentar los impuestos a los individuos que hacen más de $200,000 y las parejas que hagan más de $250,000 es mala para la nación. Otra vez, como es usual en los diarios, lo importante no es la tragedia de los muchos sino la de los pocos. De acuerdo a los medios, todos sufrimos cuando los pocos sufren pero no lo contrario. La amenaza de que, según algunos economistas, estemos al borde de una depresión, no es que los pocos no estén comprando sino porque la mayoría desempleada no lo está haciendo por carencia de empleo. En ese sentido, la respuesta a la depresión que se predice es la falta de la administración Obama de producir nuevos estímulos y así incentivar el empleo y por tanto, la capacidad de compra de la mayoría, que es lo único que puede dinamizar la economía. Abrir fuentes de empleo para poner a la gente a trabajar y por tanto, a consumir, es la única opción para evitar que las cosas se pongan peores y caigamos en una depresión. Que la minoría rica, que de acuerdo a la noticia representa solo un 14% del consumo, no esté consumiendo, no tiene nada que ver con el sufrimiento económico del resto que consume el 86%. La verdad es lo contrario. Que las tiendas donde compran los super- ricos estén más vacías que antes no es lo que transparenta la difícil situación que vive la gran mayoría.
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