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Es muy común escuchar en las conversaciones diarias de las gentes, que nuestros antepasados vivían más años que nosotros. Entre los factores que contribuían a esa larga vida se mencionan los siguientes: no había tanta contaminación, había más tranquilidad, se comían productos más sanos, no había tanto ruido, la gente vivía una vida menos estresada y la gente se acostaba y se levantaba más temprano.
No hay lugar a dudas de que esas son razones valederas, pero con el único inconveniente de que echan a un lado otros factores que los datos y los estudios revelan y que hacen aparecer esa percepción como falsa. A pesar de los problemas e inconvenientes que ofrece la vida moderna, el hombre de hoy vive, gracias a los avances de la ciencia, en este caso la medicina y la tecnología, una vida más larga que los que vivieron hace 200, 100 o 50 años atrás. Si bien es cierto que un medio de vida más simple hacía extender la vida de unos, eso mismo no sucedía con la comunidad en general, ya que los elementos negativos eran más devastadores y tenían más peso que los mencionados anteriormente. Enfermedades que hoy ni se mencionan, gracias a la aplicación y accesibilidad de nuevos medicamentos, causaban efectos devastadores en las poblaciones. La malaria, el paludismo, la tuberculosis, el sarampión y el polio eran enfermedades consideradas mortales y que hacían reducir las expectativas de vida en la población. Recuerdo cuando la apendicitis causaba los temores que hoy se le atribuyen al SIDA. Hoy los procedimientos para enfrentarla han hecho desaparecer ese temor. Nuevos antibióticos hacen al hombre menos vulnerable al ataque mortal de las infecciones y por tanto, menos mueren a causa de éstas. La buena salud es el pivote para vivir largos años. El acceso más amplio de la población femenina a los cuidados prenatales hace desarrollar una niñez más saludable, hecho que aumenta la posibilidad de una vida más larga. Una niñez saludable es el primer escalón para lograr vivir por más años. A pesar de que hoy se habla mucho de la contaminación, no hay lugar a dudas de que poseemos mejores servicios sanitarios que hace cien años atrás. La necesidad de vivir juntos en circuitos urbanos nos ha obligado a perfeccionar los servicios sanitarios y así evitar las epidemias que provocaban la falta de estos servicios. La educación y el acceso a la información también han tenido mucho que ver con el aumento de la expectativa de vida. No hay que dejar atrás el hecho de que los gobiernos y las comunidades han puesto la salud como un elemento importante de sus políticas. Hay una relación directa entre la expectativa de vida y el gasto que hacen los gobiernos en la salud. Estos factores y otros que no hemos mencionado, han aumentado los años de vida de los seres humanos, principalmente en las sociedades desarrolladas. En Estados Unidos el promedio de vida de un norteamericano es de 78.1 años; los alemanes y los ingleses viven un promedio de 79 años; en los italianos, los suecos, los judíos el promedio es de 80 años; los franceses, canadienses y australianos llegan a los 81; los japoneses y los de Singapur llegan a los 82. Cuba aunque es un país pequeño y subdesarrollado tiene un promedio de vida de 77.5. Se les atribuye a los cubanos este alto promedio a los buenos servicios de salud que poseen. (Para estos datos ver Time Magazine, febrero 22, 2010 pg. 68). Hoy existen personas de 90 y 100 años como nunca antes en la historia. A medida que avanzan los años la vida de los seres humanos tiende a prolongarse. Todo debido a los grandes avances de la medicina y la técnica, y por supuesto, a la educación.
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