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Los que siguen esta columna por años, saben que no soy dado a ponerme del lado de los ostentadores de fortunas y de poder y que quieren mostrar que los demás somos un grupo de estúpidos porque no hemos llegado a ser como ellos son. Creo en lo contrario, ellos son así porque la mayoría, como ingenuos, hemos llegado a creer, que vivimos en un sistema económico-político que sin excepción da las mismas e iguales oportunidades a todos.
Si observamos y estudiamos detenidamente la realidad, nos daremos cuenta que las reglas del juego político no se aplican a todos por igual. Para prueba valga un botón. Recientemente, y a causa de la grave crisis económica que vive la nación, se ha hecho norma, de que los ricos y afortunados deben ser exonerados de impuestos y que el resto, que es la mayoría, es la que debe cargar con el peso de la responsabilidad de sanear la economía. Los Republicanos y los seguidores del “Tea Party” son los abanderados de esta tesis y como controlan la Casa de Representantes la han convertido en ley de la nación. Ahora resulta, que no todos los sectores del poder económico simpatizan con la tesis de los políticos Republicanos y del “Tea Party” y dicen, que también ellos están dispuestos a aceptar responsabilidad en el saneamiento de la economía. Esta posición la expuso el billonario Warren E. Buffett, el segundo hombre más rico del país y el tercero en el mundo, en un artículo que publicó en el New York Time. El Sr. Buffett se muestra sorprendido en su artículo, por qué los políticos lo han exonerado a él y a los mega-ricos, de las responsabilidades y de las cargas que le han echado a los demás sectores de la población. Al respecto dice: “Mientras los pobres y las clases medias luchan por nosotros en Afganistán, y mientras la mayoría de los norteamericanos luchan para satisfacer sus necesidades básicas, nosotros los mega-ricos continuamos recibiendo extraordinarias excepciones en los impuestos.” Se sorprende el multimillonario, de que los políticos se sientan compelidos a tratarlo a él y a su clase como si fueran aves en extinción y a seguida añade de manera irónica: “Es maravilloso tener amigos en las altas esferas.” En el resto del artículo, el Sr. Buffett detalla con números precisos, como él y el resto de los mega-ricos pagaron impuestos muy por debajo de los que pagan el resto de la población. Dice por ejemplo, como él solo pagó 17.4% de sus impuestos tasables, muy por debajo del resto de su propio empleados. El peso de impuestos para sus empleados fue de un average de 36%. Si se estima, dice el Sr. Buffett, que el 80% de los ingresos del gobierno provienen de los impuestos personales, entonces la mayor responsabilidad de ese 80% cae en los sectores medios y bajos. Para rebatir la idea, sostenida por los Republicanos y el “Tea Party”, de que si se les aumentan los impuestos a los ricos la economía se iría al suelo, el Sr. Buffett dice: “La gente invierte dinero para hacer dinero, y potenciales impuestos nunca los han asustados.” Y para los que dicen que altos impuestos impide la creación de fuentes de trabajo, dice: “Cerca de 40 millones de empleos fueron añadidos entre 1980 y 2000”. Hay que recordar que en esos años los impuestos a los ricos eran mucho mas altos. Claro, después que al Presidente Bush y los Republicanos se les ocurrió hacer lo contrario, es decir, rebajar los impuestos a los ricos, la debacle de la crisis económica y el desempleo tomaron su curso. Por otro lado, el Sr. Buffett confiesa, que él conoce muchos de esos mega-ricos y que son buenos ciudadanos y que aprecian las oportunidades que esta tierra les ha dado, y que por tanto, están dispuestos, si se les exige, a pagar más impuestos, “particularmente cuando muchos de sus conciudadanos están verdaderamente sufriendo.” En conclusión, el Sr. Buffett recomienda que, a los doce legisladores que se les ha encomendado la tarea de realinear las finanzas del país, pongan atención primordialmente en los ingresos fiscales. En ese sentido sugiere, que se establezcan impuestos en escala de acuerdo a los ingresos, aumentando a los que reciben más para así aliviar la carga a la clase media y los pobres. Específicamente, recomienda que para “aquellos que hacen más de un millón –que en 2009 eran 236,883 hogares- se les aumenten los impuestos inmediatamente en ingresos tasables de más de un millón. Y para aquellos que hacen 10 millones o más –que eran 8,274 en el 2009- yo sugiero que se les hagan aumentos adicionales.” El Sr. Buffett termina su artículo diciendo: “Mis amigos y yo hemos sido mimados por largo tiempo por un Congreso amigo de los billonarios. Es tiempo que nuestro gobierno tome en serio el compartir el sacrificio.” Aunque estas confesiones son raras entre los hombres de fortunas, solo hay que esperar que esta inquietud sea compartida por el resto de los miembros del exclusivo grupo de los ricos y que también, los políticos –Republicanos y del Tea Party- la tomen en cuenta. Ya en Francia, los mega-ricos anunciaron que están dispuestos a seguir la idea del Sr. Buffett. De todas maneras, aquí hay que esperar porque, como decía Tomás el santo: “Ver para creer”.
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