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Las crisis requieren políticos con posiciones firmes pero al mismo tiempo, que sean capaces de ser flexibles y buscar consenso para solucionar los problemas del momento. La inflexibilidad y la rigidez en las posiciones no son cualidades buenas en un político en momento de crisis. Por desgracia ese parece ser el camino que han adoptado los políticos que nos gobiernan y por eso, hoy nos encontramos en una parálisis política, con consecuencias sumamente negativas para los sectores mayoritarios.
La culpa mayor de la parálisis está en aquellos políticos que, al sentirse ganadores en las últimas elecciones congresuales, han decidido paralizarlo todo a costa de que no se resuelva nada y así cortar de cuajo la posibilidad de que el actual Ejecutivo pueda reelegirse. De manera que, lo que importa a estos políticos no es que se resuelvan los problemas sino que se empeoren y así poder, como dice el refrán, “pescar en río revuelto.” Esa es la razón por la cual todas las propuestas e iniciativas presentadas por el Presidente para poner a caminar la economía, han sido rechazadas de manera radical, aún cuando el Ejecutivo ha manifestado disposición de buscar consenso, como fue el reciente caso de la formación de un comité con congresistas de ambos partidos para resolver el problema del déficit presupuestal. Después de meses de negociaciones, los partidarios de la política del “no” impusieron sus deseos y el comité no le quedó otra alternativa que disolverse sin llegar a ninguna solución. Qué causó nuevamente el tranque? La inflexibilidad de los políticos del “no” en no ceder en nada si eso implica subir los impuestos a los sectores más adinerados. El intento de consensuar del Presidente fue echado nuevamente por el suelo. Un consenso que hay entre la mayoría de los economistas es la necesidad de buscar la manera de crear empleos, no solamente para reducir el desempleo sino para que al mismo tiempo la economía se dinamice con el aumento del consumo. La más reciente propuesta del Presidente para lograr ese objetivo, también fue echada por el suelo por los políticos del “no”. La insensatez de los políticos del “no”, no solo se manifiesta en las propuestas a los acuciantes problemas económicos, sino que toca también todo lo que quiera legislarse en beneficio de la población en general. Recientemente, el Congreso de los políticos del “no” intenta echar para atrás la meta de la administración Obama de mejorar el desayuno, “lunch”, escolar. El Departamento de Agricultura había propuesto cambiar radicalmente los alimentos que se sirven en las escuelas por unos más saludables. Es decir, un desayuno, “lunch”, donde los vegetales, frutas y granos sean los principales componentes, restringiendo las papas y los sodios, es decir, sales. Eso obedece a que los especialistas de la salud del país han llegado a la conclusión, de que es necesario cambiar el hábito alimenticio de nuestros niños para evitar el alto índice de obesidad y por tanto, el peligro que esto conlleva en generar enfermedades. A qué obedece a que los políticos del “no” quieran echar para atrás un desayuno escolar más saludable y necesario para la salud de nuestros niños? El objetivo no es más que un intento de proteger a los productores de pizza, la industria de la sal y los productores de papa. Es decir, que a los políticos del “no” les importa más la protección de esos intereses que la salud de nuestros niños. Claro, la mayoría de los niños que acuden a nuestras escuelas públicas pertenecen a los sectores de más bajos ingresos de nuestra población. Una vez más se pone de manifiesto que a los políticos del “no” les importa un bledo la suerte de los pobres, en este caso su salud. Otra política que los políticos del “no” rehúsan aceptar, es la implementación de una reforma inmigratoria que conlleve el reconocimiento de los indocumentados que por años han residido en este país. Ellos se han decidido por impulsar la política del acoso y la deportación forzada con sus secuelas de abusos, antes que buscar una solución que se acomode con la realidad de los millones de indocumentados que residen en el país. Esa es la razón de que haya sido imposible a la administración llevar ante el Congreso una propuesta inmigratoria. Los políticos del “no” bloquearían cualquier intento en este sentido. La decisión de los políticos del “no” a cerrar todas las puertas que no concuerden con sus posiciones, es lo que ha llevado al país a la parálisis en que nos encontramos. El esfuerzo de la administración en hacer concesiones para buscar un consenso político a los problemas, choca a cada paso con la reacción negativa de los políticos del “no” cuyo objetivo principal no es el bienestar del país sino que el Presidente actual sea limitado a un solo término. Ojalá que los votantes en este año pueden entender esta realidad.
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