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Santiago de Compostela (España), 26 jul (EFE).- El escritor brasileño Paulo
Coelho confiesa que su primera peregrinación, en 1986, a Santiago de Compostela,
etapa final del Camino de Santiago, le sirvió para materializar su "sueño" de
ser escritor.
Por ello, Coelho, uno de los autores contemporáneos más
leídos y cuyos libros han sido traducidos a más de 60 lenguas, considera que la
ciudad del Apóstol, en el norte español, "no es el final del Camino", sino "el
principio".
Coelho recuerda, en una entrevista con Efe, que fue al llegar
a la capital de la región de Galicia cuando se dio cuenta de que "o dejaba el
sueño" de ser escritor u optaba por seguir adelante "a partir de
aquí".
Entonces comprendió que debía "correr los riesgos" de comenzar su
andadura como narrador, pese a considerar que no era un "crío", para alcanzar,
finalmente, el "sueño de todo escritor", el de ser "leído".
Nacido en Río
de Janeiro, en 1947, Coelho considera que es una "obligación" del literato
plasmar en sus textos sus propios "miedos, esperanzas, ilusiones y momentos de
depresión" a fin de compartir estas experiencias, y se muestra convencido de que
todos los escritores basan sus historias en sus vidas personales de un modo u
otro.
"Siempre un libro", así como "un cuadro" es un "espejo de ti
mismo", asegura el autor de "Diario de un mago", editado en España como "El
peregrino de Compostela".
Precisamente Coelho materializa este
pensamiento en su nueva propuesta literaria, "El Aleph", que saldrá a la venta
mañana, sábado 24 de julio, y que narra sus experiencias autobiográficas durante
un viaje de varios meses en el Transiberiano.
En ese famoso tren conoció
a una joven, de 21 años, que le indujo a una vuelta al pasado y a un encuentro
consigo mismo, es decir, descubre el "aleph", un punto de encuentro donde todo
confluye, explica el escritor.
A diferencia de otras obras, su nuevo
libro sale a la luz cinco años después de su viaje, pues es una vez transcurrido
ese tiempo cuando comprende "totalmente" lo vivido durante el periplo y se ve
capaz de transmitirlo a sus lectores.
Coelho puntualiza que "cinco"
fueron los años necesarios para comprender sus experiencias místicas y bromea
con que necesitó "un mes" más para redactar la edición final de la obra, pues
revela que la primera versión del libro es "siempre muy compleja" y contiene el
"triple" de hojas que la final.
Confiesa que de sus viajes ha aprendido a
no cargar con "muchas cosas", a seguir su propio ritmo, a guiarse por las
señales y a depender de los demás, porque considera que la dependencia no es un
síntoma de fragilidad, sino una "manera de agradecer a la vida y saber que el
mundo no es tan amenazador como muchos piensan".
Coelho cree en el
destino, en su caso el de ser escritor, si bien sostiene que uno puede desviarse
de lo marcado.
"Es tu libre albedrío", dice, "negar el destino y no
vivirlo, o vivirlo".
Para el autor de "El Alquimista", las redes sociales
y su blog son una "manera de compartir", y asegura que disfruta "muchísimo" de
la Red, porque tiene así un mayor acceso a los lectores.
Coelho, que se
niega a "delegar" para responder a las preguntas "on-line" de sus seguidores, no
entiende a los que ven en internet un "enemigo".
Asevera, en este
sentido, que publicar en sus blogs fragmentos de sus libros posibilita acceder a
un texto y decidir posteriormente si lo compra o no, si bien reconoce que las
editoriales deben buscar una fórmula para generar ingresos con este tipo de
iniciativas.
El novelista considera una "tontería" decir que el "mundo
virtual no es real", porque, apunta, "hay muchas cosas que uno ve en la realidad
que no son reales".
En cuanto al secreto de su éxito, insiste en que
desconoce la clave y describe el quehacer literario como una "relación sexual"
entre la obra y el autor, por lo que rechaza incorporar sugerencias de sus
lectores. EFE
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