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La Habana, 3 sep (EFE).- Vestido de color verde olivo, Fidel
Castro habló hoy durante 45 minutos ante miles de estudiantes en el
primer acto masivo y abierto desde que hace cuatro años cayó enfermo
y traspasó la jefatura del Estado de Cuba a su hermano Raúl.
Con lentes y una gorra verde, Fidel, de 84 años, aguantó de pie
durante todo el discurso, pese a los problemas de movilidad que ha
reconocido abiertamente en una reciente entrevista con el diario
mexicano La Jornada.
Solamente se quejó en dos ocasiones, una para pedir un poco de
agua y otra por el sol que le llegaba de frente y que le impedía
seguir su discurso, que fue leído y no improvisado como era
costumbre antes de su enfermedad.
Los miles de estudiantes que abarrotaban la larguísima escalinata
de la Universidad de La Habana habían hecho guardia en algunos casos
desde las 4 de la madrugada para ver a su "líder máximo", que
apareció puntual a las 7.30 para ilustrarles sobre los riesgos que
acechan a la Humanidad.
El peligro nuclear se ha convertido en el tema que prácticamente
monopoliza las intervenciones públicas de Fidel y tanto en sus
entrevistas como en sus reflexiones escritas está evitando aludir a
la situación interna en Cuba, en lo que muchos han interpretado como
un "reparto de papeles" con su hermano Raúl.
Fidel razonó hoy su preocupación: "Al mundo se le ocultó
deliberadamente esta realidad (la guerra nuclear), y le ha
correspondido a Cuba la dura tarea de advertir a la Humanidad del
peligro real que está confrontando, y en esta actividad no debemos
desmayarnos".
Se explayó sobre el número de armas atómicas y la cantidad de
uranio en el mundo y sobre las posibilidades de que Israel ataque a
Irán y bloquee el Estrecho de Ormuz. Varios estudiantes dormitaban o
conversaban alegremente, más preocupados por el sol que ya a primera
hora del día golpeaba sus cabezas que por la hecatombe nuclear.
El tema del discurso no pareció enardecer los ánimos del público
joven, que aplaudió discretamente las intervenciones del hombre al
que han visto regir sus destinos durante toda su vida, y que les
exhortó a "batallar en la lucha por la paz".
El que sigue siendo primer secretario del Partido Comunista de
Cuba (único en la isla) mostró compasión y, cuando ya llevaba
hablando 40 minutos, animó a los estudiantes a aguantar: "Una buena
noticia, ya falta poco".
Pero si él no se quejó, menos lo hicieron los estudiantes que
accedieron a hablar con los periodistas, que dieron por buenos el
sueño, la sed y la fatiga.
"Nos erizamos y el corazón se nos acelera cuando ves a Fidel
cuadrado ante nosotros, y ver cómo nos pudo hablar y todavía sigue
luchando... Nosotros siempre lo vamos a ver bien", proclamó Carlos,
de 16 años, que pese a no haber sido convocado por no ser
universitario, no quiso perderse la ocasión.
"Está muy saludable y muy fuerte; creo que hay comandante para
rato", dijo Dunieski, que trabaja en la Universidad de Ciencias
Informáticas, y su amiga Yenny abundó: "Es lo que necesitamos en
estos momentos, esta conversación nos alerta y anima".
Entre los estudiantes abundaban los extranjeros becados en Cuba,
muchos con banderas de sus países, como Abdón, boliviano becado en
la Facultad de Medicina, quien se dio la misión de llevarse "para
allá" (su país) el mensaje recibido esta mañana. EFE
fjo/arj/mm/ar
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