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Guatemala, 6 sep (EFE).- Los embates de la naturaleza se han
vuelto a ensañar contra Guatemala, en donde las fuertes lluvias que
caen en el país desde el pasado jueves se han cobrado la vida, en
los últimos dos días, de 37 personas, y dejado a unos 40
desaparecidos y más de 40.000 afectados.
El portavoz de la
Coordinadora Nacional para la Reducción de
Desastres (Conred), David de León, dijo a Efe que la mayoría de las
víctimas mortales han fallecido soterradas por cerros y peñascos que
se han desprendido por la filtración del agua.
En el kilómetro
171 de la carretera Interamericana, en la Cumbre
de Alaska, del departamento de Totonicapán, hasta las 14.00 hora
local (20.00 GMT) los cuerpos de socorro habían rescatado 21
cadáveres de entre las toneladas de lodo y rocas de un alud caído
anoche en ese lugar.
Aunque versiones preliminares de los cuerpos
de socorro hablaban
de más de un centenar de soterrados, la Conred redujo la cifra de
desaparecidos a entre 35 y 40, los cuales se cree se encuentran bajo
el lodo.
Según De León, el reinicio de las lluvias obligó a los
cuerpos de
socorro a suspender los trabajos de rescate, los cuales se podrían
retomar mañana.
Los cuerpos de doce de los fallecidos fueron
llevados a la
comunidad de Santa Catarina Ixtahucán, de donde eran originarios y
en donde serán sepultados mañana.
Como consecuencia de las
lluvias que han afectado el territorio
desde el jueves, la Conred reportó que 30.500 personas se encuentran
en riesgo, 41.865 han sido directamente afectadas, 10.162 evacuadas
hacia lugares seguros y 6.996 llevadas a albergues temporales.
Las
lluvias también han dejado destrucción de puentes y
carreteras, más de 80 derrumbes de diferentes magnitudes,
destrucción de cultivos agrícolas e inundación de centenares de
viviendas.
El presidente guatemalteco, Álvaro Colom, quien ayer
declaró
"emergencia nacional" por los estragos de los aguaceros, cuantificó
los daños entre 375 y 500 millones de dólares, y pidió al Parlamento
aprobar una ampliación al presupuesto de este año y un impuesto
temporal al que denominó "bono de reconstrucción" para hacer frente
a la catástrofe.
"Es doloroso que la gente más pobre sea la que
pague las facturas
de los fenómenos naturales", lamentó el mandatario al pedir a los
ciudadanos colaborar con los cuerpos de socorro y abstenerse de
salir de sus residencias para evitar mayores desastres.
Por su
parte, el ministro guatemalteco de Comunicaciones,
Guillermo Castillo, dijo que debido a que los suelos se encuentran
saturados de agua a causa de las lluvias, "es previsible que se den
más derrumbes y deslizamientos".
El funcionario aseguró que
decenas de cuadrillas trabajan en la
rehabilitación de las principales carreteras del país, pero advirtió
que su cartera no cuenta con recursos suficientes para reconstruir
las vías y puentes afectados.
Según el Instituto Nacional de
Sismología, Vulcanología,
Metereología e Hidrología (Insivumeh), las lluvias son producto de
un sistema de baja presión proveniente del norte, el cual se
mantendrá durante las próximas 24 horas.
Estudios del Insivumeh
sostienen que la cantidad de lluvias
caídas en Guatemala en lo que va de 2010 ha superado la media de los
últimos 40 años.
La tormenta tropical "Agatha", que azotó el país
en los primeros
días de junio, se cobró la vida de 174 personas, damnificó a más de
un millón de personas y provocó daños a la infraestructura y los
cultivos agrícolas cuantificados por le Gobierno en más de 975
millones de dólares. EFE
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