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Quito, 6 sep (EFE).- Un total de 58 menores, todos hijos de
emigrantes, han terminado con sus vidas, en el pueblo de Chunchi, en
la provincia de Chimborazo, en el centro andino de Ecuador, publicó
hoy el diario Expreso en un reportaje titulado "La comunidad de los
niños suicidas".
"Desde el 2005, 58 niños terminaron con sus
vidas. Todos hijos de
migrantes", apunta el diario en el reportaje en el que relata la
historia de una menor de 17 años que ingirió una alta dosis de
veneno para ratas.
"Antes de morir, Lourdes del Rocío escribió
una carta en la que
detalló las razones. Fue leída en su colegio. Dijo que siempre le
hicieron falta sus padres, que se fueron con los 'coyotes' luego de
su nacimiento. Quedó al cuidado de sus hermanas, pero con los años
formaron sus propias familias, menos ella, que debió saltar de casa
en casa", según el diario.
El alcalde Walter Narváez explica que
en su última visita a
Estados Unidos encontró una comunidad de 4.500 chuncheños, mientras
en el cantón, 780 niños viven sin sus padres.
El pequeño pueblo
se convirtió en un área donde sólo se ven
nietos y abuelos, indica el diario al añadir que el Municipio debió
interceder en ese abandono.
El cabildo identificó los 205 casos
más complejos en la zona y
promovió un proyecto integral de alimentación, actividades
deportivas y culturales para que los hijos de emigrantes ocupen de
mejor manera el tiempo libre.
Añade que no hay nadie en el cantón
Chunchi que no tenga un
familiar que no se haya arriesgado en las rutas de los traficantes
de personas (coyotes). Sus historias son aterradoras y los casos de
fracasos son cada vez mayores.
Narváez lo resume en una cruda
expresión: "Tenemos una
ambulancia que sirve más para traer cadáveres que para llevar
enfermos de la comunidad hasta el hospital".
Según el diario, en
la comunidad de Tauri, a escasos cinco
minutos de Chunchi, con el dinero procedente de las remesas hay
grandes construcciones terminadas y otras que están por finalizarse.
Agrega
que llama la atención que en muchas de ellas la imagen de
la Virgen de Guadalupe se ha plasmado en las paredes. Una expresión
de agradecimiento de los viajeros que cruzaron México a pie y
atravesaron exitosamente la frontera.
Camino a las tierras altas
vive una mujer de 39 años y con cuatro
hijos. El último, de apenas 2 años, es ciudadano estadounidense.
Vivió
en Nueva York ocho años pero con la crisis económica se
quedó sin trabajo.
A su retorno el segundo de sus hijos, de 17
años, le imploró
ayuda para viajar a EE.UU.
"Él me recriminó y me dijo que yo no
hacía nada para ayudarlo, le
dije que allá nada es fácil y se sufre mucho, no me quiso oír, ellos
(los coyoteros) vinieron a buscarnos, arreglamos el viaje en 11 mil
dólares y se fue el 15 de julio", relata.
El pasado 26 de agosto
recibió la llamada de su ex esposo que
vive en EEUU. Le comunicó que "el
pasador le llamó a decirle que
estaba en la lista de los 72 masacrados" en la matanza de
inmigrantes en México.
Acordó con el individuo entregarle 2.000
dólares cuando llegara a
Guatemala y el resto de dinero apenas llegara al estado de Texas.
Pero eso no ha sucedido. El hecho de que no le exijan el dinero es
para la madre una seña inequívoca de que no llegara a su destino.
Sin
embargo, guarda la esperanza de que su hijo haya viajado en
un grupo posterior y que se encuentre camino a EE.UU.
La semana
pasada, la Fiscalía de Ecuador envió a México el
registro de huellas dactilares de ecuatorianos que podrían estar
entre los 72 fallecidos en la matanza de inmigrantes ocurrida el mes
pasado en el estado de Tamaulipas, en la que sobrevivió el
ecuatoriano Luis Freddy Lala Pomavilla.
Ayer, la Fiscalía informó
de la detención del individuo que
aparentemente coordinó el viaje a México de Lala Pomavilla.
La
detención tuvo lugar en la provincia del Cañar (sur), indicó
la Fiscalía en un comunicado en el que se identifica al detenido
como Miguel Dután Meneses, "quien está considerado como uno de los
cabecillas de una banda de 'coyoteros' que se dedica al tráfico de
personas en las provincias de Cañar y Azuay". EFE
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