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GRAND RAPIDS, MI (EVH) 3 de Sept 2010.- José Benavides Jr., de 23 años de edad ha sido ordenado cumplir una condena de 25-50 años en prisión, por la muerte a tiros de Pablo Barradas, ocurrida la madrugada del 23 de agosto del año pasado en la galería de la residencia 43 de la calle Griggs SW.
En una sala repleta de personas, la mayoría de los cuales eran familiares y amigos del acusado, el Juez Paul J. Sullivan escuchó comentarios del abogado de la defensa Jim Milanowski antes de dictar la sentencia. En los minutos previos a la lectura del dictamen, se vivieron minutos de gran ansiedad cuando la mayoría de los presentes lloraban al escuchar los detalles del acuerdo que había reducido a Asesinato en 2do grado los cargos que pesaban en contra del acusado. Originalmente a Benavides se le había acusado de Asesinato en primer grado, Apropiación ilegal de propiedad privada y Uso de un arma en la comisión de un crimen. De acuerdo con el caso presentado por la Fiscalía, Benavides, entró a la residencia en donde se vendía cerveza (ilegalmente) y luego de estar en el lugar, decidió robar a los dueños del negocio. Fue en esos momentos, de acuerdo a las evidencias que se presentaron en la Corte, que Benavides le disparó a Barradas, quien se encontraba comprando cerveza en el lugar, hiriéndolo en el abdomen y éste falleció poco tiempo después. Al momento del crimen, junto a Benavides estaban Julio César Castelán de 20 años y Eldsdai Adam González de 19 años, quienes sirvieron como testigos de la Fiscalía en el caso. Castelán previamente aceptó culpabilidad por haber participado en el robo a mano armada y luego testificó que vio a Benavides apuntar el arma hacia varias de las personas que estaban en el lugar. Fue precisamente Castelán quien llevó las cervezas que se llevaron del lugar, sin embargo al ser abordado sobre si vio o no a Benavides realizar algún disparo, solamente admitió “oí los disparos y creo que fue él -Benavides- quien disparó”. Sin embargo otros dos testigos traídos por la Fiscalía fueron más directos en sus señalamientos y pusieron el dedo acusador directamente sobre Benavides. Por su parte, González solamente pudo ser implicado en el caso debido a que fue quien condujo el vehículo en el cual los otros dos involucrados se transportaron hacia el lugar y fue también quien condujo al momento en que escaparon de allí. A pesar de que Benavides no dijo nada al momento en que el magistrado le dio la oportunidad, la Corte admitió haber recibido varias cartas de personas que abogaron por clemencia para éste. Con la cabeza agachada, el joven escuchó la sentencia de parte de Sullivan, para luego girar hacia sus familiares y compartir una breve mirada, una sonrisa y una despedida al ser conducido por los alguaciles de regreso a la prisión.
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