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Nueva York, 2 sep (EFE).- La demanda presentada contra un
marchante por perder un valioso cuadro de Camille Corot en una noche
de borrachera en Nueva York ha sido retirada después de que se
descubriera que uno de los propietarios del cuadro pasó dos años en
prisión por robar una escultura.
The New York Times informó hoy de la sorprendente vuelta de
tuerca que ha dado este caso, que en principio estaba llamado a ser
un episodio casi cómico.
La demanda en cuestión fue presentada ante el Tribunal Estatal
Supremo de Nueva York por Kristyn Trudgeon, copropietaria de
"Retrato de una niña", del francés Camille Corot (1796-1875) y
valorado en 1,35 millones de dólares, y está dirigida contra James
Carl Haggerty, el experto en arte al que se encargó su venta.
El marchante estuvo mostrando el cuadro el pasado 28 de julio a
unos posibles compradores en un lujoso hotel de Manhattan, donde
asegura que acabó demasiado bebido como para recordar qué pasó con
la obra de arte.
La demanda fue interpuesta el martes pasado, pero tan sólo un día
después el caso salió a la luz y se descubrió que el otro dueño del
cuadro, Tom Doyle, que fue quien contrató a Haggerty, su amigo y ex
compañero de trabajo, había pasado más de dos años en prisión.
Doyle cumplió esa condena después de declararse culpable en 2007
de robar a un coleccionista una escultura de bronce de una bailarina
de Edgar Degas (1834-1917) que estaba valorada en 600.000 dólares.
Según The New York Times, la noticia hizo que el abogado de
Trudgeon, que asegura que no tenía ni idea del pasado delictivo de
Doyle, retirara de inmediato la demanda, así como la recompensa de
25.000 dólares que había ofrecido para quien facilitara información
que ayudara a recuperar la obra.
Además, en los años noventa Doyle también fue sentenciado a 30
meses de prisión por robar libros en una biblioteca de arte en
Kansas, según publicó en su día el diario The Kansas City Star.
A ello se suma que en 2000 fue condenado a dos años de prisión y
a pagar 118.000 dólares por robar joyas a una mujer del estado de
Tennessee, aunque finalmente se libró de la pena.
Los hechos de este último caso ocurrieron el pasado 28 de julio y
lo único que se sabe a ciencia cierta es que Haggerty salió del
hotel The Mark con el cuadro bajo el brazo, pues así quedó
registrado por las cámaras de seguridad.
Al día siguiente telefoneó a Trudgeon para comunicarle que
desconocía lo que le había pasado al cuadro porque "había bebido
demasiado la noche anterior", según la demanda en la que se
reclamaba que Haggerty pagara la millonaria pieza.
A la salida del hotel, según la grabación de las cámaras,
Haggerty, que presentaba problemas para caminar, se negó a tomar un
taxi, como le sugirió el portero, y aseguró, con el cuadro en su
poder, que había traído su propio automóvil.
Cuando Haggerty regresó a su hogar, las cámaras del edificio lo
captaron entrando sin la obra. EFE
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