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Nueva York, 9 sep (EFE).- Los responsables del proyecto de
levantar un centro islámico cerca de la "zona cero" de Nueva York
insistieron hoy reiteradamente en que no piensan cambiar sus planes,
por lo que rechazaron la oferta de Donald Trump y contradijeron al
pastor de Florida que anunció ese supuesto cambio de opinión.
"Me alegro de que el pastor (Terry) Jones haya decidido no quemar
ningún Corán. De todas formas, yo no he hablado con el pastor Jones
o con el imán (Muhammed) Musri. Estoy sorprendido por su anuncio",
aseguró hoy el imán Feisal Abdul Rauf en un breve comunicado
remitido a la cadena de televisión CNN.
Este hombre es el máximo responsable de la Iniciativa Córdoba, la
organización que pretende crear una mezquita dentro del centro
comunitario islámico bautizado como Park51, que aún no se ha
empezado a construir pero que está proyectado levantarse dos
manzanas al norte de la "zona cero", ocupada hasta hace nueve años
por las Torres Gemelas.
En su escrito añade: "No vamos a jugar con nuestra religión ni
con ninguna otra. Tampoco vamos a hacer trueques. Estamos aquí para
tender nuestras manos a la construcción de la paz y a la armonía".
Fuentes de la Iniciativa Córdoba confirmaron también hoy a Efe
que el imán "jamás" ha hablado con Jones y que "la asociación no
tiene noticia de que haya habido ni acuerdo ni negociación de ningún
tipo en ese aspecto" que pudieran incluir el traslado del proyecto a
otro lugar.
"Todo nos suena como una falsedad. Ahora mismo podemos decir que
el imán se mantiene fiel a las declaraciones que realizó el
miércoles", indicaron las mismas fuentes en referencia a la
determinación que mostró públicamente Rauf durante una entrevista
televisiva para continuar adelante con el proyecto si no se quiere
mandar el mensaje de que en EE.UU. se ataca al islam.
Jones, que amenazaba con quemar el Corán el sábado para
conmemorar los atentados del 11 de septiembre de 2001, anunció hoy
que desistió de esas intenciones.
En una comparecencia ante los medios en su iglesia de Gainesville
(Florida), el pastor Jones aseguró que cambió de opinión porque el
imán Rauf, responsable de la mezquita que se planea cerca de la
"zona cero" de Nueva York, aceptó mudar el centro religioso a otro
emplazamiento.
Igualmente, los promotores del Park51 se apresuraron enseguida a
negar en su cuenta de Twitter que se haya acordado cambiar el lugar
del centro y aseguraron que "el proyecto sigue adelante tal y como
se había planeado".
"Lo que informan los medios de comunicación es falso", subrayaron
los responsables de un proyecto que, además de una mezquita y
oratorios para cristianos y judíos, contendrá un centro comunitario
con piscina, salas de exposiciones y aulas educativas, un
restaurante y una escuela culinaria, así como un espacio en memoria
de las víctimas del 11-S.
Por si faltara algo más que pudiera incrementar la polémica, este
jueves el multimillonario Donald Trump decidió interceder y anunció
una oferta para comprar el terreno donde está prevista la
construcción del centro islámico para frustrar el proyecto.
"Hago esta oferta como residente de Nueva York y como ciudadano
de Estados Unidos, no porque crea que la ubicación es un lugar
espectacular (porque no lo es), sino porque acabará con una
situación muy seria, incendiaria y altamente conflictiva que, en mi
opinión, sólo está llamada a empeorar", aseguró hoy Trump en un
escrito remitido a uno de los promotores del proyecto.
En su escrito, el conocido magnate asegura que la oferta, que de
momento ha sido rechazada, supera en un 25 por ciento el precio que
pretendían pagar los promotores del centro islámico y supedita su
propuesta a la promesa por su parte de que el nuevo emplazamiento
esté a al menos cinco bloques de la "zona cero".
Entre tanto, las marchas convocadas a favor y en contra de la
construcción del centro islámico siguen adelante tal y como estaban
previstas, por lo que Nueva York será el escenario donde se
evidenciará claramente la fractura que vive la sociedad
estadounidense debido a este proyecto.
Horas después de que el sábado se recuerde donde se levantaban
las Torres Gemelas a las casi 2.800 víctimas mortales que dejaron
los atentados terroristas del 11-S, se encontrarán en la calle, de
un lado, quienes consideran que la construcción del centro es una
falta de respeto a los fallecidos y, de otro, quienes lo ven como
algo normal en un estado laico y basado en la libertad de credo. EFE
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