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| Los congresistas de nuestra América Latina |
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El Führer, título escogido por Hitler luego de que en Alemania se estableciera lo que se llamó "Führerprinzip", dijo luego de disolver el parlamento en 1933, que los parlamentos elegidos por los pueblos no servían para nada. Solo entorpecían el desarrollo. El mundialmente famoso politólogo italiano Giovanni Sartori, autor de más de 30 de libros sobre teorías de la democracia, de la sociedad y del impacto de los medios; dijo en una entrevista acerca del desempeño de los congresistas en Latinoamérica, que desde hacía muchos años escaseaban los buenos políticos y no se podía nunca esperar un milagro. Sartori expresó en la entrevista que “si un chivo era chivo, seguirá siendo un chivo (...); y que la idea era que en las elecciones para elegir los parlamentarios deberían de haber una presión relacionada con el valor, es decir, que realmente se debe seleccionar buenos candidatos y no sólo contar votos.” En los últimos meses, los periódicos de nuestra América llenan sus páginas con noticias negativas de los congresistas por todo el continente, en unos países más que en otros. Vemos como en Argentina la Cámara de Diputados aprobó un proyecto oficial para regular medios de comunicación pese a críticas de la oposición, que tiene sospecha de que puede haber un mayor control del Estado sobre el sector. En la República Dominicana se tuvo que anular actas porque algunos asambleístas votaron por otros compañeros que se encontraban ausentes en el momento de la votación. Cuando se conoció el caso del aborto, parte de la población dominicana no estuvo de acuerdo con la votación final del congreso donde se decía que la vida había que protegerla desde la concepción. El congreso de Brasil no se queda atrás. La explicación más original de la “bolita del mundo” la dio el diputado Alberto Fraga, al ser amonestado por incluir en la nómina de sus asesores parlamentarios a su empleada doméstica. "Ella presta servicios en mi gabinete; sirve café y paga las cuentas", dijo el legislador. Otro legislador, Edmar Moreira, fue acusado de omitir de su declaración de patrimonio, el castillo de estilo medieval, cotizado en 12 millones de dólares y que había adquirido en el estado de Minas Geraís, y que según las malas lenguas brasileñas, el hombre había usado el dinero del fondo de jubilación de los trabajadores de su empresa. Para justificarse, Moreira, presidente de la comisión fiscalizadora de la cámara baja, alegó que padece de estrés y por eso olvida muchas cosas. No por eso el ex presidente Fernando Henrique Cardoso dijo en una ocasión que el Congreso es una entidad "que no representa a nada y a nadie". La putridez se hace patente en muchas formas, el congreso es elegido por los pueblos para que los representen. Un congresista debe ser el vidrio transparente frente a sus electores, aunque muchos tienen la suerte de ser reelegido gracias al nepotismo y el compadrazgo que tanto gusta al ciudadano ordinario. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla |




