|
Pekín, 23 ago (EFE).- Uno de los monjes taoístas con más
seguidores de China, el maestro Li Yi, se ha convertido en una de
las figuras más polémicas de este verano en el país asiático, por
controvertidos "milagros" que han resultado ser falsos o peligrosos
y también por otros problemas con la justicia.
Li, de 41 años, abad del templo de Shaolong en la montaña de
Jinyun (centro de China), cuyas enseñanzas son seguidas por
celebridades como la cantante Faye Wong, la reina china del pop, o
el millonario Jack Ma (fundador de la web de compra por Internet
Alibaba.com), se ha topado en las últimas semanas con varios
escándalos, críticas y acusaciones que han minado su fama.
Todo comenzó, como suele pasar en China, en foros de Internet,
donde numerosos internautas comenzaron a poner en duda un famoso
"milagro" que el monje protagonizó ante las cámaras de televisión en
1997, cuando pasó unas dos horas bajo el agua (el récord Guinness de
buceo sin ayuda está en 19 minutos y 21 segundos).
"Li excedió en mucho el tiempo que un mamífero puede estar bajo
el agua. ¿Acaso se ha vuelto un reptil?", señaló en los foros de
Internet chino un cibernauta, sembrando una duda que se extendió
hasta que finalmente se descubrió que el monje taoísta había pasado
en realidad las dos horas en un recinto de cristal dentro del agua.
Las autoridades chinas que controlan las religiones en el país
-fuertemente sometidas al Partido Comunista- ya declararon el caso
como un fraude, pero además dirigieron sus sospechas hacia otro de
los "milagros" de Li, su presunta capacidad de curar a enfermos
después de recibir en su cuerpo 220 voltios de electricidad.
El Departamento de Salud de la municipalidad de Chongqing, donde
se encuentra el templo que regenta Li, declaró que el monje no ha
recibido permiso para llevar a cabo estas actividades curativas tan
peligrosas (un humano como media puede resistir corrientes de sólo
36 voltios en su organismo).
Por ello, ha detenido las operaciones de la escuela de medicina
tradicional que tenía el religioso.
Las desgracias nunca llegan solas, y a Li estos días incluso se
le investigó por una violación a una joven estudiante de secundaria
presuntamente cometida hace seis años, aunque en este caso parece
ser que la policía no ha encontrado suficientes evidencias para
sostener el caso.
Li, una conocida figura pública en China, ya que vende en todo el
país unas muy demandadas colecciones de DVDs y libros con el fin de
enseñar filosofía y técnicas para mejorar la salud, parece haber
optado por recluirse ante los escándalos.
Según responsables de su templo, lleva varios meses encerrado -y
con el móvil apagado- en sus dependencias para "llevar a cabo
prácticas a puerta cerrada".
El caso de Li ha avivado anteriores críticas de la opinión
pública china por la conducta poco ejemplar y a veces corrupta de
algunas conocidas figuras religiosas del país asiático.
Y es que en las creencias religiosas en China, que estuvieron
perseguidas en los años de la Revolución Cultural, ahora parecen
haberse convertido en una herramienta de algunos para enriquecerse y
hacerse famosos.
"El personal religioso no debe buscar la fama y la fortuna",
criticaba la semana pasada el director de la Administración Estatal
China para Asuntos Religiosos, Wang Zuoan, a raíz del escándalo.
Li Yi no es el primero que está en el ojo del huracán de China
por ganar fama y riquezas a través de la religión: también es muy
conocido el caso de Shi Yongxin, abad del monasterio Shaolin, la
cuna del budismo zen y el kung fu (en el centro de China).
A este abad, bien relacionado con las autoridades comunistas, se
le critica desde hace años por haber convertido su monasterio en un
negocio que mueve millones de yuanes cada año, con concursos de
televisión, actuaciones casi circenses, venta de derechos para el
uso de la marca "Shaolin" y otras estrategias comerciales.
Peor el caso de Chen Keyong, un "gurú" de 54 años detenido en los
últimos días por haber vivido con varias concubinas y organizar con
ellas orgías sexuales durante los últimos años, según informó hoy el
diario "Global Times".
Chen, líder de un grupo autodenominado "Comunidad de Salud del
Suelo Verde", se proclamaba descendiente del gurú indio Osho, otro
controvertido líder religioso deportado de EEUU en 1985. EFE
|