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Cuando recientemente se le preguntó a los estonios si la religión jugaba un papel importante en sus vidas, solo el 20% respondió afirmativamente. Un resultado que sugiere que, estadísticamente, es el país menos religioso del mundo.
Para algunos, los símbolos nacionalistas son más importantes que las iglesias.
A pesar de que la iglesia luterana es la más importante en Estonia, solo representa el 13% de la población, según el reverendo Tuhkru. Incluso hay cifras más reveladoras: menos de uno de cada cinco estonios aseguran que la religión juega un papel importante en sus vidas. (Con informacón de El Tribuno).
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