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Por primera vez, científicos lograron encontrar evidencia directa de que el estrés crónico juega un rol principal cuando se produce un ataque al corazón. Factores estresantes tales como el trabajo, los problemas matrimoniales y las dificultades financieras ya se habían vinculado con un aumento del riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, incluyendo infarto de miocardio. Pero no había un marcador biológico que permitiera medir el estrés crónico.
Gideon Koren y Stan Van uum, de la Universidad de Western Ontario (Canadá) desarrollaron un método para medir los niveles de cortisol en el pelo de una persona, que brinda una evaluación precisa de los niveles de estrés en los meses previos a un evento agudo como un ataque al corazón. El cortisol es una hormona del estrés, cuya máxima secreción se da, justamente, en los momentos de mayor tensión. Tradicionalmente se ha medido en el suero, orina y saliva, pero estos métodos sólo muestran el nivel de estrés en el momento de la medición, y no en períodos más largos de tiempo. "Intuitivamente sabíamos que el estrés no es bueno para las personas, pero no era algo sencillo de medir -explica Koren-. Sabemos que, en promedio, el cabello crece un centímetro al mes, por lo que si tomamos una muestra de cabello seis centímetros de largo, podemos determinar los niveles de estrés que la persona tuvo en los últimos seis meses, midiendo el nivel de cortisol presente en el pelo." En estudios hechos sobre personas con antecedentes de ataque cardíaco, el contenido de cortisol en el pelo surgió como el predictor más fuerte de enfermedad cardíaca.(con informaciòn de neomundo)
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